martes, 20 de septiembre de 2011

El Movimiento Estudiantil Cayó en su Propia Trampa /por Alexis Román

Hoy martes nos despertamos con los
ruidosos lamentos del movimiento
estudiantil. Luego de la celebración de
fiestas patrias, momento en que todos
pierden atención en el acontecer nacional,
nos encontramos con nuestra realidad, con
estudiantes aun movilizados y con un
Gobierno dedicado en buscar soluciones y
promover un dialogo que se ve lejano. Al
parecer nos vemos enfrentados a un
escenario donde uno de los actores busca
terminar con el conflicto y el antagonista,
intenta convencer que en su “noble ”
búsqueda de una educación de calidad
necesita un sinfín de “garantías ” para que el
dialogo, bajo su punto de vista sea eficiente
y cabe mencionar también la lista de
condiciones que más bien recuerdan la lista
de regalos de un niño indeciso al viejo
pascuero.
Luego te tener una semana pre-fiestas
intensa y llena de dimes y diretes, el inicio
de esta semana está marcada por un
número, el 70 mil. Digito curioso y me
imagino que el favorito de muy pocos,
representa la cantidad de alumnos que
hasta hoy repetiría su curso frente a lo
imposible que sería re organizar sus horas
de clases, para cumplir con el mínimo y
pasar las respectivas evaluaciones. Lo
impactante del dato anteriormente
mencionado radica en que nuestra sociedad
amante de la justicia tiende a buscar a los
culpables de las situaciones dejando a un
lado las soluciones al problema y bajo esta
lógica haremos el ejercicio de responder la
siguiente pregunta: ¿Quién es el responsable
de que 70 mil estudiantes pierdan el año?
A la hora de buscar respuestas a nuestra
pregunta del millón (o de los 70 mil en este
caso) tenemos al Gobierno por una parte y
por otra al movimiento estudiantil en su
forma básica representados por la señorita
Camila Vallejo y Giorgio Jackson
personificando a la CONFECH, también
tenemos de este lado a los nunca bien
ponderados actores sociales que
corresponden en este caso al colegio de
profesores presidido por Jaime Gajardo y la
Central Unitaria de Trabajadores CUT
presidida por Arturo Martinez y por último
la Concertación. Qué hacemos con estos
actores se preguntaran, los situaremos en la
parte del mapa que le corresponde.
Desde que el conflicto se inició, ya hace tres
meses, era sabido por todos que el año
escolar tiene tiempos que cumplir y
contenidos básicos para su validación, esta
información es manejada hasta el día de
hoy por todos los actores y es vano
cualquier pataleo con respecto a eso, es
decir, las reglas estuvieron claras desde el
principio y como se dice en el barrio, la
cosa era sin llorar. El Gobierno desde hace
un tiempo ha mostrado apertura y
disposición para solucionar el conflicto,
incluso realizó cambios en sus ministerios
incluyendo el de educación para hacer más
fluido el dialogo, por su parte la CONFECH
no ha hecho más que entrampar la
situación, pidiendo cuanta “garantía ” se les
ha ocurrido con el fin de disipar y
condicionar la junta. Fue cerca del mes y
medio en que los otros tres actores
iniciaron su participación en la obra, una
aparición oportunista y fuera de todos los
márgenes, petitorios y métodos utilizados
por el movimiento estudiantil.
El bloque a favor del movimiento durante
este tiempo se ha encargado de endosar
toda la responsabilidad al Gobierno de
turno por los problemas que registra el
sistema de educación, problemas que todos
nosotros observamos, no solo desde este
año si no de siempre. Pero han convertido
estas ideas y peticiones en una consigna
que hoy, finalizando el mes de septiembre,
tiene cansada a la ciudadanía y no tan solo
a la que ve saturados sus noticiarios
preferidos, sino a la que vive cerca de los
lugares donde el estudiante entrega espacio
al lumpen para realizar destrozos.
El Movimiento estudiantil quiere hacer creer
a las personas que la situación de los 70 mil
repitentes es responsabilidad del Gobierno
por no querer retrasar el proceso de becas
y no reprogramar los semestres y me
imagino que esta apreciación se convertirá
próximamente en un argumento digno de
utilizar pero con una falla garrafal en su
composición. Los responsables de la
situación son los mismo estudiantes, esos
que sin tomar en cuenta consecuencia se
mostraron intransigentes en la búsqueda de
acuerdos, los mismos que se dieron el lujo
de apuntar con el dedo al Gobierno y sí,
Camila Vallejo la dirigente que congeló sus
estudios y que en cada una de las consignas
del inicio del conflicto aseguraba sin
empacho no tener problemas en perder el
año académico por un “bien superior”
como lo llamaban en un principio.
Señores, los invito a apuntar los dardos a
los indicados, a sindicar como culpables a
aquellos que vieron en las movilizaciones y
tomas un arma poderosa de control y de
negociación, a quienes efectivamente han
llevado el conflicto a este punto que bajo mi
visión es de no retorno debido a que los
estudiantes cayeron en su propia trampa,
pasaron de aquella estrategia tan dura y
soberbia de mantener la paralización a una
que hoy los pone en jaque, en un punto de
elección y está clarísimo que esta elección
debe darse debido a un clima artificial
creado por ellos mismos pretendiendo
estar por sobre el sistema acusando al
Ejecutivo de su paradójica desgracia.

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